MeimiCaro


Las desventuras como MeimiCaro comenzaron tan sencillamente como fue negarme a decirle adiós al final de una historia que me marcó un antes y un después. Más bien, me negué a aceptar su manera de decir adiós. Escaflowne fue la primera historia con la que me animé a escribir un fanfiction, simplemente por el deseo de darle otra visión a la historia. No fui capaz. Era una adolescente que no tenía las herramientas suficientes como para construir una novela así.

Pero esa pequeña desventura que comenzó en un bloc de notas con tapas a rayas de colores me llevó a algo. Descubrí que escribir, al igual que leer, puede ser adictivo. Y esa historia me llevó a escribir otra, y otra más, dando pequeños pasos en distintas direcciones. Muchas de ellas son torpes, un tanto desafortunadas, pero todas hechas con una enorme ilusión. Ilusión que provoca que les tenga un gran cariño a todos mis trabajos, tanto los fanfics como las obras originales. Porque todos han nacido simplemente por el deseo de escribir, de contar una historia y compartirla.

Escribir no es fácil. Supone lidiar con los juegos azarosos de la inspiración, con la constancia de sentarse a escribir y luchar porque las frases cobren sentido, cobren cariño. Pero, pese a todo, es una aventura muy difícil de abandonar.

En mi cuaderno de bitácora seguirán detallándose desventuras, seguramente, pero también momentos felices que harán que todo el esfuerzo y la frustración valgan la pena. ¿Me acompañarás?

MeimiCaro