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Deiland, el mundo que solo se ve bien si es con el corazón

septiembre 29, 2018

En un inhóspito y pequeño planeta comienza la aventura en compañía de Arco, su único habitante y nuestro protagonista. Deiland es un trabajo del estudio español Chibig, un juego de microgestión lleno de fantasía e inocencia que empieza dispuesto a enganchar al jugador con su sencillez.

La historia está obviamente inspirada en El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, pero a través de la caracterización de los personajes, las tramas ligadas a ellos y la ambientación se va separando de ella para señalar su propio camino.

Como juego de microgestión es completo, obliga al jugador a ser creativo aún con pocos recursos, y se enlaza bien con el desarrollo de la historia. Lejos de plantar árboles y producir calabazas porque sí, se nos presenta siempre un motivo detrás que nos impulsa a continuar a través de la trama y las subtramas. Cuenta con pequeños combates RPG  que necesitan un par de pulidos extras, ya sea por la tosquedad de las mecánicas como por la cámara, que puede resultar sumamente incómoda en las peleas.

La premisa del juego es simple, pero adictiva. Al ir variando entre la trama principal del protagonista y las que presentan el resto de personajes, es fácil ir hilando una aventura con otra sin que el recorrido peque de aburrido. Además, los personajes ayudan a ello. Pese a no tener extensos diálogos, sus personalidades son carismáticas y muy marcadas. Y las misiones relacionados con ellos no solo te ayudan a conocerles mejor, sino también a comprender las dinámicas de personajes que existen entre ellos, aunque pocas veces los veas juntos.

El diseño de los mundos y de los personajes es precioso, lleno de color y con detalles muy cuidados. Fue uno de los elementos más disfrutables.

Deiland da la impresión de ser el prólogo de un juego mucho mayor. La experiencia merece la pena, pero plantea incógnitas sobre la continuación de la historia, algo fácilmente solucionable si sale una segunda parte. En caso de ser un final abierto, puede dejar al jugador con una sensación agridulce.

Con todo, su historia, su cariño al detalle y el obvio esfuerzo del estudio por hacer una historia interesante plantea una idea que bien podría extraerse de El Principito: «No dejes que el dolor te haga odiar, no permitas que la amargura te domine. Crea tu propia belleza, una que no se pueda definir con palabras y cultívate con los pequeños detalles.Porque solo se ve bien con el corazón, pues lo esencial es invisible a los ojos.»

 

 

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